La caca de chango


Memorias y esplendor de un viejo palacio by lacacadechango
October 27, 2008, 12:09 am
Filed under: Cultura, Lugares

Casona de los Condes de San Mateo de Valparaíso y marqueses de Jaral de Berrio

De estilo barroco, fue construido en sólida cantera y ligero tezontle; conserva obras de arte mexicanas de autores del siglo XIX; desde 1883 resguarda las instalaciones del Banco Nacional de México.

Bien se dice que la Arquitectura es el pedigrí de la historia, siendo la casona de los Condes de San Mateo de Valparaíso y marqueses de Jaral de Berrio, un testigo mudo de la historia del Virreinato Español en México.

El predio que se encontraba en la esquina de las actuales calles de Isabel la Católica y Venustiano Carranza, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, fue concedido en el siglo XVI por el conquistador Hernán Cortés a Alonso Nortes, quien lo vendió más tarde a Juan Cermeño. Este ultimo erigió en dicho terreno una primera casa con aspecto de fortaleza, edificada con materiales extraídos de construcciones precolombinas.


Este edificio tiene un cronista que es Carlos Sánchez Navarro, que escribió en 1950 el libro “Memorias de un viejo palacio” en el que se narra la historia de la construcción, siendo el edificio el protagonista de la obra, ahí cuenta desde tiempos de la Conquista, en que era un solar deshabitado a través de cuatro siglos, cómo se fue transformando, cómo se construyó hasta que llegó a sus épocas de esplendor durante el siglo XVIII. Cómo la familia después de la Independencia vino a menos, se cancelaron los títulos nobiliarios y tuvo que sufrir transformaciones, la casa se vendió, pasó por varias manos. En 1883 la compró el Banco Nacional Mexicano que es el antecesor directo de Banco Nacional de México, que la adaptó para utilizarla para sus nuevas funciones bancarias.

A través de la obra, el cronista va narrando lo que veía alrededor, lo que estaba pasando en el Gobierno, en la sociedad, en la arquitectura, la cultura, hace un recorrido por los 300 años de la Colonia, por los 100 años del México Independiente y las primeras décadas del siglo XX.

Su historia de esplendor inicia cuando la propiedad llega a manos del acaudalado caballero José Miguel de Berrio y Zaldívar, marqués del Jaral, y su esposa, Ana María de la Campa y Cos, condesa de San Mateo de Valparaíso, quienes deciden edificar un verdadero palacio. Encomiendan la obra al arquitecto Francisco Antonio de Guerrero y Torres, quien inicia la nueva construcción el 5 de diciembre de 1769 y la concluye el 9 de mayo de 1772.

Un arquitecto que se adelantó a su tiempo, pues en la construcción se advierten elementos que no se manejaban y son motivo de admiración.

Este bello edificio colonial barroco fue ocupado como residencia señorial por más de 100 años, primero por sus constructores y luego por sus descendientes, doña Guadalupe Moncada de Fernández de Córdoba y don Manuel Fernández de Córdoba Moncada.

Cuando se extinguió este mayorazgo, en 1867, la finca fue adjudicada a don Clemente Sanz. Más tarde pasó a su hija Dolores Sanz de Lavié, quien en abril de 1882 la vendió en 135 mil pesos, para oficina principal del recién fundado Banco Nacional Mexicano. Hechas las reparaciones y trabajos de acondicionamiento para su nuevo uso, que importaron 53 mil 500 pesos, la institución pasó a ocuparla en julio de 1883. 11 meses más tarde, el 2 de junio de 1884, dicho banco y el Banco Mercantil Mexicano se fusionaron para construir el Banco Nacional de México, propietario desde entonces de esta obra maestra, cuyos méritos artísticos determinaron se le declarase monumento nacional.

Arquitectura

El Palacio de los Condes de San Mateo de Valparaíso fue reconstruido de acuerdo con los deseos del conde; fue erigido dentro del más puro estilo mexicano y se utilizó cantera de chiluca para los elementos estructurales, tezontle para recubrir los macizos de la fachada y detalles de azulejos de talavera poblana.

La residencia cuenta con un acceso central que conduce a un patio asimétrico, formado originalmente por tres corredores. Debido a una ampliación que se realizó durante el siglo XX, ahora cuenta con un patio paralelo y un cuarto corredor. El piso superior se encuentra sostenido por una triple arcada que va de pared a pared sin apoyos intermedios.

Sobre la arquitectura nos dice el historiador Bátiz Vázquez, el edificio tiene una elegante y sobria fachada compuesta de pilastras, o sea columnas cuadradas, adornadas de recuadros hundidos, bordeados de molduras ondulantes. Un cornisón divide sus dos pisos y da sustento a los balcones. Las pilastras sostienen la cornisa del palacio, que tiene friso convexo, lujosamente esculpido y gárgolas sostenidas por angelitos.

Su portada principal luce un motivo esculpido, conformado por adornos vegetales y dos ángeles que sostienen el medallón oval donde aparece el escudo nobiliario de los marqueses del Jaral de Berrio.
Su escalera de desarrollo helicoidal, que se encuentra entre el primero y el segundo patio, es única en México: se trata, en realidad, de dos escaleras, la de honor y la de servicio, construidas en una sola estructura arquitectónica que resuelve el acceso a los pisos altos con gran señorío.

La azotea es una verdadera terraza, con barandales de hierro en vez de pretiles. En ella destacan las cúpulas de la capilla y de la escalera, que son del mismo corte y proporción que las de la iglesia del Pocito de la Basílica de Guadalupe, construidas 20 años después por el mismo arquitecto. En la esquina del edificio está el característico torreón coronado con la Virgen de Guadalupe, a la que eran muy devotos los condes de San Mateo de Valparaíso.

En su exterior, sobre el ángulo superior de la esquina aparece un torreón, conteniendo un nicho angular u hornacina que resguarda la imagen guadalupana, flanqueada por columnas salomónicas.

El palacio barroco, construido en sólida cantera y ligero tezontle resguarda obras de arte mexicanas, muebles de la época Colonial. Ahí podemos encontrar seis pinturas de “enconchados”, técnica ya desaparecida. La colección de arte del banco comprende lienzos del Virreinato hasta pinturas de autores contemporáneos, pasando por obras de dibujantes, acuarelistas y pintores del siglo XIX (mexicanos y extranjeros). También hay obras de Velasco, Clausell, Atl, y muestras de los tres grandes Orozco, Rivera y Siqueiros, además de otros preciados objetos.

Ahora, algunos trabajadores aseguran que en la casona se aparece por la noche el Hombre de la Armadura, y que en el salón de juntas, que se le conoce como “Del Gallito” porque ahí hay una escultura metálica, por las mañanas la mesa donde está colocado aparece rasguñada. ¿Realidad o ficción? Sólo lo saben quienes lo han visto.

Entre los muebles de colección esta una cajonera de madera parafiara con marfil, tiene un plano de la hacienda del Jaral de Berrio, mapa similar dibujado en el siglo XVIII se ven todas las colindancias y todos los detalles de la amplísima propiedad que tenían los condes, quienes al unir sus vidas hicieron una fortuna muy considerable. Tenían haciendas de Zacatecas (Siendo la Hacienda principal la de San Mateo Valparaíso, Zacatecas), Guanajuato, Querétaro, Estado de México y casas en el D.F., tenían ganado, rastro y carnicería, tenían todo el proceso de la carne, lo que les permitía tener recursos cuantiosos, además de que como personaje fue benefactor de muchas obras de la iglesia de San Bernardo, el Colegio de las Vizcaínas, y tenía un cargo público dentro de la Casa de Moneda.

Los salones

Antiguo salón de consejo, por muchos años fue el salón de consejo del banco, originalmente era una mesa rectangular con ocho o 10 sillas, conforme la institución fue creciendo este salón se transformó hasta quedar como se ve ahora, en forma de auditorio, donde podía recibir un número mayor de consejeros. En la actualidad, aparte hay un salón mucho más moderno donde caben por lo menos 100 personas. En las paredes aparecen las pinturas de todos los presidentes del consejo, desde el primero don Antonio de Mier y Celis hasta los más recientes.

En este siglo, la familia Legorreta estuvo por 70 años al frente del banco, tanto en la dirección general como en la presidencia del consejo, aunque no eran dueños de la institución, pero siempre contaron con la confianza de muchos consejeros.

Y despues con mas calma hablaremos de la ampliacion Postmodernista de las oficinas centrales del Banco de México

que se le agreo al Palacio mencionado.


2 Comments so far
Leave a comment

I found this really interesting because I never new that this “ascienda” was known by many people. My mom was born in this place, and I recently visited my family there. It is incredible how after all this years this place still exists. I took pictures of the ruins, as you might call it and it is very breath taking.

Comment by zoila barragan

What is an ascienda????????? You mean HACIENDA. Hello!!!

Comment by Gerardo




Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s



%d bloggers like this: