La caca de chango


EL GÜERO MUSTANG, UN ICONO DE LAS CALLES… by lacacadechango
September 18, 2008, 8:30 pm
Filed under: Curiosidades, Lugares, X Leyendas de Juaritos | Tags:

“Monté mi cacharrito a una gran velocidad
de 10 millas por hora recorrí por la ciudad,
en cuanto yo paré, una morena a mi lado se montó,
la chica se prendó de mi perol.
Y muchas otras chicas que encontré por el camino,
estaban encantadas de montar en mi carrito,
conforme pasa el tiempo yo me estoy encariñando más y más.
Pip, bip…

Este cacharrito me gustó”.

-“La Carcachita”, Roberto Carlos-

Durante la década de los años setentas, este personaje figuró entre los más populares de Ciudad Juárez, pero al mismo tiempo, como uno de los más anónimos de su época. A excepción de sus padres y más allegados a la familia, nadie conoció sus antecedentes o cuando menos su verdadero nombre de pila. De haber tenido mejor suerte y siguiera con vida hoy, quizá en estos momentos Ángel Adrián Hernández Murillo, a sus 50 años, gozaría del reconocimiento general y ¿por qué no?, de alguna distinción otorgada al piloto juarense con el mayor kilometraje recorrido ¡a bordo de un automóvil imaginario!

A casi cinco años de su muerte, el recuerdo de este rubicundo personaje de ojos pequeños y vivarachos, mejor conocido como el “Güero Mustang”, subsiste como una visión simple pero cada vez más vulnerable al desgaste del tiempo.

Su clásica figura, volante en mano, solía verse recorriendo las calles de la ciudad a bordo de un automóvil que solamente existía dentro de su imaginación.

Los ademanes, maniobras y ruidos automovilísticos ficticios que éste desplegaba como un conductor más sobre la vía pública, ya sea haciendo el correspondiente alto en luz roja o estacionando su coche invisible, simplemente quedaron como postrer herencia para Juárez.

Los testimonios de aquellos que aseguran haberlo visto en alguna ocasión coinciden en que este personaje -nacido en la ciudad de Chihuahua pero traído recién nacido a esta frontera obtuvo la simpatía de la comunidad, especialmente de los niños aunque en las niñas inspiraba cierto temor.

Los más insolentes solían obtener de él ‘un raid’ y montarse cómodamente encima de su espalda.

Reniegos fugaces, que no pasaban a mayores, fueron su única respuesta a las rocas e insultos que algunos vagos ‘maloras’ lanzaban a su paso. Pese a que en la última etapa de su vida recayó en el alcoholismo inducido, nunca hizo falta juzgarlo, porque los fronterizos de esos tiempos llegaron a considerar a Ángel Adrián un tipo inofensivo con “alma de niño”; un icono de la demencia fronteriza. La sui géneris enfermedad que aprisionaba su mente inclusive fue motivo de inspiración para algunos otros que luego de su muerte capitalizaron su figura.

La ruta del Güero Mustang terminó de forma dramática en 1999, a la edad de 43 años, luego de que fuera arrollado por un conductor ‘fantasma’; un ‘pega y huye’ que tripulaba un vehículo real, hecho de acero, lámina, cristal y caucho.

NO ES UNA LEYENDA URBANA

Personalidades como la del Güero Mustang tienden a ser recordados a través del anecdotario popular, sin embargo, con el paso del tiempo, la población empezaría a convertir su figura irreal en casi una leyenda urbana.

Para empezar a aclarar las cosas, de acuerdo al acta de nacimiento número 2241, inscrita en el folio 171 del libro 276, Ángel Adrián Hernández Murillo nació un 8 de septiembre de 1955 en el Hospital Central de la ciudad de Chihuahua.

A los 42 días de nacido, es decir, el 20 de octubre de 1955, fue registrado como hijo legítimo de los señores Félix Hernández Espinoza y Eufemia Murillo, entonces de 29 y 38 años respectivamente. El documento menciona además a Luis Hernández, Ignacia de la O, Ángel Murillo y Esther Salinas, como los abuelos paternos y maternos, respectivamente  como testigos de la certificación del nacimiento en esa ocasión firmaron Salvador y Jesús Reyes.

Ángel Adrián recibió las aguas bautismales en la Parroquia de Nuestra Señora de la Soledad, de la Ciudad de Chihuahua, el 13 de febrero de 1956, según confirma el acta de bautismo que fue expedida por la Arquidiócesis de Chihuahua el mes de abril de 1984, y la cual se encuentra asentada en el libro 1, folio 38, partida 454. Como padrinos de bautizo firmaron Miguel López y Amada Ramírez.

Ángel Adrián murió a las dos de la mañana del día 3 de junio de 1999, víctima de un atropello. Al momento de morir contaba con 43 años de edad. A la fecha, él único familiar directo que le sobrevive es su padre, Félix Hernández, quien a sus 85 años labora en la vía pública como parquero. Éste vive en condiciones paupérrimas dentro de un cuarto de adobe ubicado en la colonia Azteca.

EL RECORRIDO MÁGICO

Una forma de abordar una parte importante de la vida del Güero Mustang es a través de los testimonios y relatos de juarenses que alguna vez apreciaron el paso mágico de Ángel Adrián a través de las principales arterias de la ciudad. La mayoría coincide en comentar el lado divertido e inocuo de este personaje, sin detenerse mucho a especular sobre los motivos que le llevaron a convertirse en lo que fue.

“Era normal verlo por las calles de la ciudad con un volante en la mano, imitando el sonido de un motor con su boca, haciendo altos en luz roja, y extendiendo sus manos para dar vuelta”,

Era todo un folklore y un verdadero show verlo en las calles, porque toda gente se paraba a aplaudirle y festejarle su modo de ser”, añade.

“Era un personaje que levantaba mucha simpatía entre la comunidad juarense  y lo que es más curioso: respetaba las señales más que cualquier otro guiador de Juárez”, concluye.

En este último aspecto coincide el comandante José Adán Reyes Peña, titular del Departamento de Peritos de Tránsito Municipal, quien era estudiante de secundaria cuando empezó a observar los movimientos del Güero Mustang.

“Dentro de su demencia era una persona muy respetuosa de los señalamientos viales, que se detenía en la luz roja y avanzaba en la verde; usaba mucho el sentido común para evitar ‘chocar ya que marcaba las direccionales y sacaba el brazo correspondiente”, detalla.

Durante su primer año como agente de tránsito, en 1981, todavía lo tocó a verlo “circulando” por la zona centro, en la 16 de Septiembre, la Miguel Ahumada, a la altura de la Pila de la Chaveña.

“Transitaba obviamente pegado al cordón de la banqueta y simulaba frenar, acelerar, arrancaba, daba vueltas, como si trajera un vehículo; ponía ejemplo a los conductores para conducirse y con ello daba el mensaje para que los conductores respetaran a los peatones”, reitera Reyes.

Por su parte Mario Herrera Quiroz, de 68 años, repartidor de periódicos desde hace 30 años en el centro de la ciudad, menciona que la figura del Güero Mustang fue usada también para mofarse y “agarrarle el chivo” a personas que guardaban un parecido físico con él.

“No era agresivo, era buena gente”, opina a su vez José Ogaz Baca, longevo taxista del sitio Modelo, ubicado en la cruce de la avenida Juárez y 16 de Septiembre.

Por su parte, Manuel Pérez Arellano, quien desde hace 15 años se desempeña como aseador de calzado en la esquina de la calle Ferrocarril y avenida 16 de Septiembre, coincide en señalar que el güero, como piloto que se creía, era respetuoso de los peatones.

“Hasta eso, les daba chanza a los que andaban a pie para no machucarlos; era pacífico”, señala en relación el “güero agabachado”.

Otro bolero del sector, Efrén Benavente Luján, los recuerda cuando el Güero traía una manejadera “de juguete”.

Ángel Rangel García, de oficio jardinero, dice que conoció al susodicho en una parada de camiones El Campesino, que entonces operaba cerca del mercado Venustiano Carranza.

“Se creía chofer y le ponía la reversa imitaba muy bien a las brecas y al arranque; era una persona tranquila y siempre lo conocí un poco sucio, con los pelos un poco parado, pero sobre todo descalzo, sin zapatos, y cuando arrancaba le daba un tallón al pavimento”, explica.

“Era un muchacho güero, pero más bien coloradón, que traía todo el tiempo un volante por la calle Rafael Velarde, por la Juan N. Subirán estaba poquito loquito el pobrecito, pero no le hacía mal a nadie”, le describe así Jesús Montes Olvedo, residente de la colonia Obrera desde hace medio siglo.

SENTIMIENTOS DE HIJO

Carlos Lucio de la Rosa Herrada, ex agente policíaco y actualmente encargado de seguridad dentro una empresa particular, cuenta una emotiva anécdota que le tocó vivir aproximadamente hace 27 años, cuando en ese entonces se encontraba comisionado como guardia del área de urgencias dentro del Hospital General de esta ciudad.

Era el medio día, durante la hora de visita a pacientes hospitalizados, cuando al echar un vistazo al exterior observó que en la esquina de la cuadra se encontraba una persona joven con el semblante triste y al borde del llanto. Era el Güero Mustang.

El estado de ánimo de Ángel Adrián, se enteraría luego, obedecía a que su padre se encontraba internado y no le era permitido entrar a visitarlo.

“Me acerqué y le pregunté que le pasaba y me dijo: papá mío allá arriba, papá mío allá arriba, no dejan entrar”, cita.

Después de cerciorarse de ello, de la Rosa acudió con la trabajadora social, que en ese entonces era Guadalupe Ortiz, para solicitar apoyo para Hernández Murillo ya que por regla no era permitido el ingreso al nosocomio de personas que dieran muestras de encontrarse perturbadas mentalmente.

“Me animé a pedirle que le diera un pase de visita, pero para eso tuve que hacerme responsable del güero”, aclara. Recuerda que en ese entonces Ángel Adrián solía vestir un traje negro y una corbatita, generalmente sucias, y en sus manos un volante de bocho (VW), y como la gente le pedía que patinara las llantas de su carro imaginario.

“Traía en la frente algunos hematomas porque decía que chocaba contra otros carros”, apunta de la Rosa Herrada.

Mientras el padre estuvo internado, el personal que atendía el hospital se dio cuenta de que Ángel Adrián sufría hambres ya que su padre, en es tiempo, era prácticamente su único apoyo.

“Cuando subí con él a ver a su papá, el güero se puso muy contento cuando le dijo que pronto iba a salir del hospital para darle de comer; el güerito movía mucho las manos de alegría y le decía ¡sí papá, frijolitos sí, frijolitos sí!”, recuerda.

Varios empleados del hospital, entre ellos de la Rosa, se compadecieron de la situación por la que pasaba y cada vez que tenían oportunidad le regalaban “lonches y sodas”.

Por su parte, prometió a la trabajadora social que se encargaría de subir y bajar al güero cada vez que acudiera de visita.

A los quince días de la Rosa fue cambiado de área de trabajo por lo que ya no supo más cuál fue el destino del güero y su papá.

DOBLES DEL GÜERO

El Güero Mustang con su volante en mano generalmente iniciaba su recorrido cuesta abajo por toda la calle 5 de Febrero hasta llegar al mercado de Los Cerrajeros y de ahí seguir por la calle Libertad.

“A él le gustaban mucho los autos Mustang, y en su loquera pensaba que traía uno”, menciona así Rubén Alonso Alonso Rodela, también ex agente policíaco y quien afirma haber conocido a Ángel Adrián Hernández Murillo cuando este aún no cumplía con la mayoría de edad y era llevado por su padre a las oficinas de Averiguaciones Previas, en el cruce de las calles Oro y 16 de Septiembre.

Una vez encarrerado, el Güero Mustang tomaba el rumbo de la colonia Industrial, por la calle Ayuntamiento, para luego bajar por toda la Perimetral Carlos Amaya.

Toda esa ruta la recorría a pie y con un volante en mano que al centro tenía impreso la marca Mustang, advierte Alonso.

Verlo ‘conducir’ su auto invisible era todo un show: “metía cambios de primera a quinta, de reversa; hasta llegó a ponerse en neutral para subir a las muchachas”, dice.

“Estaba loquito, pero no era malicioso; cuando lo conocí estaba joven, tendría como unos 17 años”, recuerda el ex policía con 29 años de experiencia en el área de seguridad.

Indica que Hernández Murillo no era ajeno a la belleza femenina ya que cuando observaba a una chica guapa inmediatamente la invitaba a subirse a su auto fantástico, convirtiendo esos momentos en situaciones verdaderamente chuscas y jocosas.

“Cuando, según él, se estacionaba en las paradas de las rutas Circuito Colonias o Mariano Escobedo, en donde hubiera chavala bonita ahí se acercaba con su volante y les decía: véngase mi’ja, súbase atrás; yo la llevo”, relata Alonso.

Alonso Rodela recuerda que el físico del Güero Mustang fue aprovechado para hacer bromas a costillas de José Refugio Ruvalcaba Muñoz, en aquel entonces jefe de la Policía Judicial del Estado.

“Como también don Cuco era una persona completamente güera, los policías decían en broma -obviamente a espaldas de él-, que el güerito Mustang era su bala perdida (hijo fuera del matrimonio)  así era la raza”, señala.

La realidad es él era una buena persona que no hacía daño a nadie, reitera el santabarbarino residente en esta frontera.

Otro caso de comparación ocurrió con el ex alcalde de Juárez, Jesús Alfredo “El Güero” Delgado Muñoz. El caricaturista local Alfredo Hernández, conocido como “El Pillo, creó un personaje que representaba una analogía entre el funcionario y Hernández Murillo.

“El Güero Mustang era alguien a quien todos los niños seguíamos y en lo particular yo lo admiro y lo recuerdo como un buen hombre que simplemente andaba en su loquera y nada más”, explica el monero nacido en León, Guanajuato, pero criado en el barrio de La Chaveña de esta ciudad.

SU PRIMER VOLANTE ‘MÁGICO

Don Félix asegura que su hijo tomó su primer volante de automóvil desde tierna edad, en cierta ocasión en que un camión repartidor de gas butano arribó a la vecindad del barrio en donde vivían.

Era igual de inquieto que el resto de los niños, por lo que se animó a subir a la cabina de la camioneta. Una vez arriba, vez sus pequeñas manos sintieron por primera vez la rigidez y textura de un volante. Su gusto fue breve, dice, ya que el chofer lo bajó inmediatamente de la cabina. Estima que a partir de ese instante Ángel Adrián empezaría a imitar el manejo imaginario de un vehículo.

Dice que durante su adolescencia, el primer volante que maniobró su hijo le fue confiscado por el entonces jefe de la Policía Judicial del Estado, José Refugio Ruvalcaba Muñoz. Esto ocurrió precisamente en las oficinas de Averiguaciones Previas, ubicadas en la esquina de la calle Oro y avenida 16 de Septiembre, en donde Hernández comenzó a trabajar como acomodador de vehículos (parquero) y oficialmente como tal desde el mes de enero de 1978 cuando ingresó al sindicato adherido a la CTM.

Hasta ese lugar Félix llevaba a su hijo para estar pendiente de él y para que le ayudara.

Conforme iba creciendo, Ángel Adrián se acomedía a realizar mandados para los empleados y agentes policíacos, indica al tiempo que muestra las únicas dos fotografías que conserva con la imagen de su hijo.

En una de ellas Ángel Adrián aparece simulando ser policía, con el rostro oculto tras un radiotransmisor que algún polijudicial le facilitaría para la ocasión.

Después de que el jefe policíaco quitara al “Güero” el volante, éste entraría a una etapa de aparente tranquilidad en la que dejó de recorrer las calles.

Sin embargo, ese estado de calma no duraría mucho ya que Ángel Adrián rápidamente volvió a las andadas gracias a que algunos vagos del sector le obsequiaron un volante de repuesto.

“Ellos mismos fueron los que le pusieron el sobrenombre”, advierte el octogenario.

El “Güero Mustang” dejó de acompañarlo más cuando las oficinas de la PJE cambiaron de residencia al complejo de edificios del gobierno estatal ubicados a un costado del Eje Vial Juan Gabriel. Como padre de familia, don Félix asegura que siempre mantuvo presente el riesgo que para su hijo representaba vagar en la calle. También es cierto, aclara, que poco o nada pudo hacer para impedirlo.

“Sabe que yo me preocupaba; yo lo miraba con el volante que él pensaba que era carro yo le decía que no lo agarrara; que lo podían accidentar; pero no hizo caso el muchacho”, lamenta.

ORIGEN DEL DESORDEN

La ignorancia, la escasez de recursos económicos y la indolencia oficial son algunos de los factores que parecieron conjugarse para mantener también en un misterio el origen exacto del desorden mental que padecía el Güero Mustang. Debido a que su padre aceptó lidiar con su condición desde que se hizo patente, no existen a la mano registros médicos que expliquen el mundo interior de Ángel Adrián. Don Félix atribuye el comportamiento de su hijo a un hecho fortuito ocurrido, según dice, a los pocos días de que naciera y cuando vivían en una vecindad.

“Estaba dormido cuando un rayo le cayó enseguida de la cama del niño”, señala.

Cuenta que los síntomas de inestabilidad mental se acrecentaron conforme empezó a crecer y a “perder la mente un poco”, aunque asegura que hubo etapas en las que se mostraba aparentemente lúcido. Vagamente refiere que llevó a su hijo solamente en una ocasión con un doctor de apellido Cueto.

“No se qué le pasó, que no podía caminar y por un tiempo tuvo que usar muletas”, añade.

UN MUNDO ESPECIAL

Víctor Manuel Acosta Chávez, médico psiquiatra dentro del Hospital Libertad de esta frontera, considera que este caso reviste una alteración evidente de la conducta. Aclara que aunque no tiene los datos que soporten un diagnóstico preciso, la conducta mostrada por Ángel Adrián encaja dentro de un cuadro de desorden en el que el juicio de la realidad interna se encuentra afectado.

“Si una persona cree que un volante es el coche, entonces está confundiendo la realidad interna con la externa; y en ese caso concibe esa pieza como un coche que va manejando”, abunda.

Por otra parte, Acosta considera que la explicación dada por el padre resulta un antecedente que le confiere cierta “magia” al caso: “bueno, eso puede ser como una coincidencia porque lo que habría que preguntar es, si esa familia tuvo algunos otros parientes enfermos mentales, tíos, primos o hermanos”. El especialista reconoce que es impactante el hecho de un rayo ponga en riesgo la vida de las personas, especialmente la de los niños lactantes, sin embargo, advierte que la salud mental de estos últimos difícilmente puede verse afectada dado que a esa etapa su capacidad emocional aún no se encuentra desarrollada.

“Lo digo con todas las reservas: si este hombre escuchaba voces, si estaba desaliñado, aquí es muy probable que él padeciera de esquizofrenia que le impedía salir de su mundo interno; una debilidad del yo, que es lo que permite distinguir la realidad”, insiste.

En un intento más por explicar el caso de Ángel Adrián, Acosta opina que la conducta de manejar un automóvil inexistente muy probablemente denote rasgos delirantes.

‘EL CHOQUE’

Múltiples son las versiones que se conocen acerca de las circunstancias que rodearon la muerte del “Güero Mustang”. La mayoría sólo concuerda en que su deceso se produjo instantáneamente, cuando Ángel Adrián resultó atropellado por un guiador no identificado quien huyó del lugar de los hechos.

La fecha de su muerte también resulta un dato contradictorio e impreciso, inclusive para el propio don Félix.

“Fue accidentado en 1985, allá por la tienda El Cacho”, indica el zacatecano mientras que sus vecinos afirman que el incidente ocurrió diez cuadras más al norte, cerca del crucero que forman las calles Grecia y Sevilla, de la colonia San Antonio.

La falta de datos provoca también especulaciones acerca de la identidad del conductor fantasma que victimó a Ángel Adrián.

“Lo atropelló una mujer que traía una troquita blanca, fue como a las 7, 8 de la noche; huyó y no le tomaron las placas ni nada”, expresa seguro de sí don Félix.

Otros más opinan, según cita la estudiante Yizni Lizzete Granados, que el responsable sería un norteamericano de origen negro.

Al siguiente año de ocurrida la muerte del “Güero Mustang”, falleció la madre de éste, Eufemia Murillo.

“Fue por la tristeza; no aguantó la pena de ver muerto a su único hijo”, señalan residentes de la colonia.

DEFUNCIÓN

Para buscar aclarar la fecha y causa de su muerte se puede echar mano de la versión oficial.

Dentro del acta de defunción número 583 (libro 20, folio 79) se especifica que Ángel Adrián Hernández Murillo murió a las dos de la mañana del día 3 de junio de 1999, a la edad de 43 años.

La causa de su defunción, según indica su registro ante la autoridad competente, fechado 7 de junio de 1999, fue por traumatismo cráneo encefálico, luego de que éste resultara arrollado por un automovilista ‘fantasma’.

Considerando esas fechas, la autoridad competente tardaría cuatro días en realizar la autopsia de ley.

Entre los testigos que firmaron el acta de defunción aparecen Arturo Coronado (vecino de la calle Mexicas 2965), Guillermo de Santiago Ruiz (Montes Urales 6694) y Andrés Acosta (División del Norte 2960)

Enrique Silva Pérez (cédula profesional número 429505) fue el médico que certificó la defunción de Ángel Adrián.

El cuerpo del “Güero Mustang” fue inhumado en el panteón Tepeyac de esta ciudad.

Por su parte, Narciso “Chicho” Vargas Sánchez, encargado del Panteón Tepeyac en esta frontera, afirma que el “Güero Mustang” falleció el día 6 de junio de 1999, según consta en los datos recogidos por la administración de ese camposanto.

Al día siguiente -7 de junio- se llevó a cabo su inhumación en ese lugar, coincide el portavoz.

TUMBA DEL GÜERITO

La tumba del Güero Mustang pueda ser ubicada en la parte sur del Panteón Tepeyac de esta ciudad.

No obstante a que su sepulcro carece de identificación alguna, la localización de la última morada de Ángel Adrián quedó registrada en la fosa 26, fila número 6, del cuadro “DD”, explica Vargas, quien es el panteonero oficial del lugar.

La tumba se encuentra sobre uno de los pasillos interiores el cual debió ser utilizado por la sobrepoblación que hasta la fecha sigue padeciendo ese camposanto.

Cuenta con una cruz laminada, color blanco, sin inscripciones, enterrada sobre un montículo de tierra que actualmente luce invadida por la maleza.

Vargas asegura que en vida el Güero, a bordo de su carro invisible, solía acompañar los cortejos fúnebres que arribaban a ese panteón.

“Aquí llegaba junto con la caravana de autos… él mismo buscaba su espacio y según él se estacionaba; siempre dejando el volante sobre el piso, entre dos carros”, recuerda esa anécdota sin evitar mostrar una leve sonrisa en sus labios.

Otras veces simulaba fallas en el arranque de su vehículo o bien que batallaba salir de un encerrón de autos, utilizando para esas ocasiones elaboradas maniobras y ‘espejos retrovisores.

“Metía cambios, reversa, rechinaba con los pies; haga de cuenta como si fuera la pura verdad”.

“Chicho” Vargas estima que en la misma tumba del “Güero” se encuentran enterrados también los restos de su madre, Eufemia Murillo.

La inocencia de Hernández Murillo de alguna forma se reflejó hasta el último momento.

“Cuando trajeron su cuerpo aquí, el güerito no aparentaba la edad que tenía; se veía más chavalón (…) casi un niño”, rememora el muertero antes de despedirse.

ANALOGÍA ENTRE GüEROS

De niño, Alfredo Hernández, caricaturista local conocido como “El Pillo, conoció al Güero Mustang. Con el paso del tiempo, esa figura se convirtió en motivo de inspiración que incorporó a varios de sus cartones.

Nacido en León, Guanajuato pero criado en el barrio de La Chaveña de esta ciuidad, Hernández afirma que en varias ocasiones tuvo la fortuna de verlo pasar a la altura de la famosa Pila de la Chaveña.

“El Güero Mustang era alguien a quien todos los niños seguíamos y en lo particular yo lo admiro y lo recuerdo como un buen hombre que simplemente andaba en su loquera y nada más”.

Ducho en identificar los rasgos fisonómicos gracias a su trabajo como caricaturista, Hernández define al Güero Mustang como un tipo “cachetón, dientudo, trompudillo, con mucho cabello güero, casi pelirrojo, feo como la chingada el cabrón, pero carismático e inofensivo”.

Hernández asegura que encontró una analogía entre ese personaje de la calle y el del entonces alcalde de Juárez, Jesús Alfredo Delgado, basada, dice, en las subrealidades que ambos vivieron.

“Uno dentro de la política y el poder que creyó tener pero que nunca tuvo y el otro en una demencia funcional que lo hacía manejar un carro irreal en las calles”, compara.


37 Comments so far
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órale, está chido, nada más hay que checar dos detalles que no aparecen. Por ahí se leen unos códigos, chécalo nada más.

Comment by simplementeal

buen post
chido!

Comment by ivandam

Yo tambien me acuerdo del “Guero Loco” yo vivia cerca de su chante. Yo estaba bien morro y me acuerdo que le teniamos miedo machin, y nos escondiamos de el luego mirabamos como pasaba con una docena de perros siguiendolo. Bonitos recuerdos de Juarez…cuando no habia tanto desmadre.

Comment by Ralph75

ta chido tu post y tu blog yo ya habia oido hablar del guero mustang mas nunca lo vi en persona como extrano juaritos

Comment by david

muy bueno el post, a la otra me duermo a la cuarta parte, pero bueno al fin.

Comment by Queni

Muy bueno, de donde sacaste tante info, podrias contactarme, quisiera saber algo

saludos

Comment by Kenneth

yo nunca lo vi, pero si llegue a oir hablar de el, practicamente es como de la historia de juarez podria decirse

Comment by eldelsahuan

que bonito acordarnos de esas cosas, yo soy vecino del guero mustang en paz descanse deberas que nuestra ciudad se acaba mas rapido de lo que creemos, es triste pero cierto pues nada mas mis amigos de Juárez que dios nos cuide de una bala perdida ahi los guacho compas gracias por este espacio

Comment by ricardo puente

love yall

Comment by adri

Yo con 19 años de edad, recuerdo al guero loco muy bien, recuerdo que haciamos que nos correteara…ademas en un altar que se realizo en el tec por parte de mi hermano y sus compas lograron obtener en el diario de juarez una credencial de la prepa villa de él…

además vivo a 1 de donde vivián ´el y sus padres
a un costado del kinder juan ramon jimenez…

Comment by david diaz

Que padre esta tu articula compa!!! Oyes haber si puedes encontrar algunas fotos del “Guero Mustang” Me acuerdo que a veces pasaba por la Velarde y Sarabia y se paraba a platicar con mi papa ahi frente a la Pescaderia “El Barco”

Me acuerdo que mi jefe le decia que si le daba un aventon cuando saliera y habia veces que mi jefe tambien le daba raite a su canton…

Comment by Israel Rios

Quien difunde este reportaje no es es el autor. Ese reportaje salió publicado en un suplemento especial de El Diario de Juárez y lo escribió Pablo Hernández Batista.

Comment by Ph Ernandes

me toco la suerte de conocer al guero cuando estaba bien chavillo y pasaba por la santa rosa donde estaba el rastro viejo y le haciamos caravana todos atras de el el talano era su mecanico, que nostalgia de aquel juaritos que se nos fue pero que como disfrutamos

Comment by luis enriquez el marin

bonito juarez que tiempos aquellos deberias de sacar mas historias como la de la camelia o el samy hablar mas del juarez que se nos fue

Comment by meri

yo recuerdo al guero con mucho gusto acordarme de mis hermanas pidiendole rides por la calle belisario dominguez hasta el centro y que gusto me da haber encontrado este reportaje y poder contarle ami futuros hijos estas historias de nuestro juaritos de antano que no siempre era famoso por tanta violencia si no que tambien teniamos historias verdaderas y bonitas gracias

Comment by raymundo saqnchez lopez

me acuerdo del guero cuando se ponia fuera de la panaderia la rosa de oro que estaba en unos locales enfrente del super herrera, hoy gonzalez, y al otro lado x la casas grandes donde estaba plaza coloso

Comment by betty

nche werito mustang!!!! es un icono de nuestra ciudad y de la cultura urbana!!! la violencia nos tiene tan jodidos a los juarences ke nos olvidamos por completo de akel juarez ke creo solo vive en las mentes de algunos ke alguna vez vivimos en un ciudad juarez shingonsoote!!!

Comment by javiz

yooyoyoyoyoyooyo

Comment by yo

Es verdad que tiempos aquellos, yo tuve la oprtunidad de conocerlo y la verdad me daba miedo pensaba que podia atacar o algo asi pero en realidad nunca lo hizo, de hecho no sabia que habia muerto ya que actualmente resido en los EEUU; en paz descanse. Y ojala que algun dia cuentes la historia de la camelia otro icon de nuestra gran Metropli Ciudad Juarez.

Comment by Abisai

SI ALGUIEN PUDIERA AYUDARME, NECESITO UNA FOTO DEL GUERO MUSTANG, PARA UNA SERIE QUE ESTOY HACIENDO, GRACIAS. martinmancera@hotmail.com SOY PINTOR Y ESCULTOR

Comment by MARTIN

QUE TIEMPOS AQUELLOS Y QUE BONITO QUE RECORDEMOS A NUESTRO GUERITO MUSTANG. SI ALGUIEN TIENE UNA FOTO QUE LA PUBLIQUE.

Comment by Aide

Yo si recuerdo su cara yo vivia en juarez por la chavena y pasaba por mi casa con su manejadora es bonito recordar

Comment by Lucylopez

me acuerdo muy bien de el yo llegue en el 80 a juarez y vivia en la calle libertad arriba de los cerrajeros y todos los dias lo veeia pasar hacia el centro que bellos recuerdos del juarez de los 80 y un saludo para toda la raza que trabajo en allen bradley…..saludos byebye

Comment by eltanodejuarez

es buueno racordar y poes aki leyendo junto con mi padre me comento de otras personas ke eran famosos en ese tiiempo y seria la camelia y el mentado pancho loko aver si publican algo sobre ellos

Comment by jorge

Yo me subí a su carro algunas veces.

Comment by Agustín

Yo me subí a su carro algunas veces. En la colonia Anáhuac.

Comment by Agustín

El Guero me encaminaba a mi y a mi hermana a la Maclovio Herrera primaria cuando tenia 6 anos. Tambien nos encaminaba con mi mama de la neveria Bingo a la case arriba de laloma de la calle Holanda cuando llegabamos de el parque Borunda o de el centro.

En su mente, el nos andaba dando un “ride” en su carro.

Eso era en el 80 o en el 81.

Comment by Leo

Yo Vivia en la calle Tarascos, por alli pasaba el Guero y Recuerdo que en ocasiones llevava a su mamá de acompañante, yo nací el 71, por lo que me acuerdo muy bien de el, lo deje de ver en el 80, que me fui a El Paso

Comment by Rodo

QUEE¡ padre me hubiera gustado conoserlo para sibirme a su mustang y que me llebara ala escuela todos los dias y no cansarme de tanto caminar es que mi escuela estabien lejos de mi casa asi !Que el GUERO me iso llorar cuando leey su histora es impresionante todo lo que asia el GURO MUSTANG asta los sonidos de un mustang verdadero y cuando me compre mi mustang me voy a cordar de EL GUERO MUSTANG; GUERO que dios te tenga en su santa gloria y yo kreo que tu eres mi SUPER ERUE Y HOJALA QUE ALGIEN SE TOME LA MOLESTIA DE LEER ESTA HISTORIA PORQUE CUDAD JUAREZ TAMBIEN TIENE PERSONAJES FAMOSOS YO AMO A CIUDAD JUAREZ PORQUE ES LA CIUDAD MAS ERMOS DE LA FRONTERA y sin albur pero ni una ciudad es tan ermosa como siudad JUAREZ y al que no le guste que CHINGE SU MADRE

Comment by Anonymous

JENIAL espero que los mendigos americanos leean esto para que se den cuenta de lo famosa que es CIUDAD JAREZ Y QUE NOSOTROS SOMOS CHINGONES no como los jais de el paso texas ciudad juarez es fregon no chingaderas

Comment by Anonymous

A mi mamà le dio ride en su mustan jajaja!!! Yo todavia ni existia. Como me hubiera gustado conocerlo!!

Comment by Marisol Eccobar

yo alguna vez me subi de cotorreo con el wero mustang yo estaba en la primaria carmen serdan de cd juarez algunas veces llegaba a la hora de salida y arre lulu con el

comentario de CESAR PARRA

Comment by cesaer

Debió mencionar la fuente de información. Ese reportaje salió publicado en un suplemento especial de El Diario de Juárez y lo escribió Pablo Hernández Batista.

Comment by Ph Ernandes

A mi me toco conocerlo de muy niño,, que gusto conocer tantos anécdotas,, pero que tristeza que falleciera,,d.e.p.

Comment by el güero JR

Muy buen reportaje feliciades y al amigo Guero Mustang un respeto y sobretodo aquellos que lo conocimos nos sentimos orgullosos de el.. Gracias por recordarlo l;e robe un extracto para mi biblioteca personal,,,,

Comment by Felipe Beltran

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Comment by juego de deportes online

Muchisimas felicidades a la persona que realizó este gran reportaje, la verdad se necesitó mucha entrega y dedicación para conseguir tanta información y mas felicidades por recordar a esta persona tan conocida y querida en Cd. Juárez, yo lo miré en dos ocasiones en la calle Libertad y en la Avenida Reforma., S A L U D O S.

Comment by Anonymous




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